Conectar con tu creatividad no se fuerza a base de empeño y productividad, de exigirte aun cuando estés cansada, ni de crear por crear. Conectar implica establecer unas pautas a las que no estamos acostumbradas hoy en día, e incluso están mal vistas por la sociedad.
Hay que empezar por crear un silencio consciente que te haga mirar hacia tu interior. Y para ello, debes parar de pensar y de sobrepensar. Fíjate que te surgen muchas ideas en momentos en los que nuestra mente está en piloto automático, como cuando estamos dando un paseo, o nos estamos duchando.
La parte racional debe estar en reposo para que nuestra parte creativa se active. Cuando intentas establecer esa comunicación en tus primeras etapas como escritora puede significar tener que parar de hacer cualquier cosa, de forma literal. Parar para crear.
Los tiempos creativos nada tienen que ver con tus tiempos reales. No puedes exigirte creativamente tener una idea aquí y ahora, porque tienes prisa, ya que sólo tienes 30 minutos para ponerte a escribir, y “debes” escribir algo.
Tu niña creativa necesita espacio y tiempo. Necesita que la escuches, que la mimes, que crees las condiciones necesarias para sentirse lista y exponerse. El silencio y la escucha interior activa son ingredientes fundamentales.
Pero también hay herramientas y una de las más útiles son los disparadores creativos. En el carrusel del martes tienes 3 disparadores y algunos más en mi blog, en el artículo La idea inicial y cinco disparadores creativos para hallarla.
La creatividad se alimenta del juego, de la diversión, de hacer las cosas de forma diferente. Esta es la llave que le abre la puerta y es fundamental que lo trabajes a nivel consciente. En ningún caso podrás establecer ese canal desde necesidad de productividad y la exigencia horaria. En todo caso, serán contraproducentes para el proceso de escritura.
Somos personas creativas por naturaleza y confía en que tu creatividad nunca se agota, pero requiere unos tiempos que debemos darle para poder fluir. Explora con calma el silencio y preséntate ante la página en blanco dejándote llevar por el proceso, dejándote expandirte sin presión. Crea, escribe y sé feliz.
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