De niña me inventaba historias como quien se inventa un amigo invisible, protegiendo algo muy valioso que mantenía en secreto.
Cuando crecí, estudié Traducción e Interpretación porque quería viajar por el mundo y no perderme. Ni los GPS lo han podido evitar. Exploré mi creatividad hasta que finalmente me lancé a escribir en serio, y ¡menos mal! Porque vivía más en mi imaginación que en la realidad.
Tras un par de relatos de antologías, una novela publicada, y con dos más en el horno, he decidido mostrar al mundo que escribir es una maravillosa montaña rusa de la que no quieres bajarte una vez que te has subido.
Pero, al principio, estuve en el mismo punto en el que tú te encuentras ahora y he sentido lo que estás sintiendo.
He tenido miedo a no ser capaz de escribir algo con sentido, he sufrido la inseguridad de enseñar mis escritos a otras personas. En mis primeros cursos y talleres nadie me habló de lo que era la página en blanco o a qué me iba a enfrentar si seguía en serio este camino.
A día de hoy, sin embargo, puedo decir que la escritura ha sido mi mayor realización. Y deseo que toda persona que desee seguir este camino sienta lo mismo que yo.