Antes de que siquiera podamos nombrar aquello en lo que nos vamos a convertir, se ha dado un proceso que puede haber durado años. Se ha ido gestando en nosotras, aún sin darnos cuenta, una inquietud que evoluciona hacia un anhelo del alma, algo que nos ha ido llamando en un susurro, y haciéndose cada vez más fuerte hasta que…
Y en este «hasta que» podrías escribir cuál fue ese momento exacto en el que se te reveló la maravillosa idea de que te gustaría probar a escribir algo. Tal vez fue una frase leída en un libro, o las palabras de un profesor, tal vez tu imaginación empezó a crear historias en tu mente…
Sea como fuere, empiezas con cuatro palabras en una nota delante del ordenador, unos cuantos versos por allí, un microrrelato por allá. Pequeños destellos de un sueño aún mayor, que aún no sabes que realmente quieres de forma consciente. Pero lo quieres de manera inconsciente, créeme. La semilla está ahí.
Todos hemos experimentado ese momento en el que el deseo de escribir se ha vuelto una necesidad tal que no puedes hacer nada más que abocarte a la hoja en blanco. No importa cómo empezara, lo importante es que lo hiciste; te atreviste. Te estás atreviendo ahora.
Y con ese primer paso llegan una serie de consecuencias que no esperabas. Porque cuando empiezas a escribir abres una puerta a tu interior, dejas que tu alma se exprese, liberas tu mente de todas esas ideas, exponiéndolas sobre el papel. Y puede que, por primera vez, te hayas permitido “ser creativa”, pero no te engañes: no es que no lo hayas sido antes, sino que ahora puedes nombrarlo.
Siempre has sido una persona creativa. Siempre. Desde que naciste. Sólo debes recordar quién eres. Y esto tiene que ver con tu yo más espiritual, con lo que te conecta a todo el universo.
Vuelve a tu infancia, ¿recuerdas cuando, de forma totalmente libre, dibujabas, pintabas, escribías, jugabas, hacías recortables, inventabas, experimentabas con todo lo que se te ponía a tu alcance? ¿Crees que un día toda esa creatividad sencillamente se esfumó? En absoluto, solo que la vida te llevó por algún camino en el que esa creatividad no se vio recompensada de ningún modo, o no se valoró, o no se alentó a seguir descubriéndola y descubriéndote como ser humano creativo. Y esa habilidad natural quedó relegada a un segundo plano, e incluso escondida. Pero nunca desapareció. Y esta es la prueba.
Aquí estás queriendo reconectarte con tu creatividad a través de la palabra. Y qué maravilloso que hayas llegado hasta aquí. ¿Crees en las casualidades? Esto no lo es. Estás aquí, leyendo este artículo, porque así es como debía ser, porque tu alma ha expresado el deseo de iniciarte en la escritura. Y yo me siento feliz de que lo hayas hecho. Gracias por permitirte seguir este camino.
A partir de ahora podrás descubrir quién eres como persona escritora y creativa, qué te vas a encontrar en el camino, y aplicar las herramientas que te voy a dar con cada artículo para que puedas seguir cada paso con conocimiento pleno.
Estoy encantada de que emprendamos juntas esta aventura tan emocionante, porque la escritura no es un camino lineal. ¡Qué aburrido sería entonces! Así que, vamos a transitar juntas esta nueva senda.
“La escritura es una larga introspección, es un viaje hacia las cavernas más oscuras de la conciencia, una lenta meditación.”
Isabel Allende
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