Hemos hablado en este artículo de la necesidad de escribir que empieza con un susurro, pero se convierte poco a poco en una llamada más potente y profunda. Y también de quién eres como artista.
De lo que no te había hablado aún es del poder transformador de la palabra una vez escrita.
En tus inicios como escritora, sobre todo en los momentos de mayor inspiración, extraes de ti todo aquello que te obsesiona, que llevas dentro en forma de pensamiento o emoción.
Sin embargo, no solo el acto de crear y sacar de ti es lo que te alimenta para poder continuar. Justo después empieza el proceso de retroalimentación de tu propia escritura. Hay un fenómeno que me resulta fascinante y es cuando escribes algo, lo dejas reposar y lo retomas al cabo de unas semanas o meses. Has cogido suficiente distancia como para sorprenderte por lo que has escrito. No importa si es bueno o malo, da igual la calidad en sí del texto, es el simple hecho de que te sorprende tanto lo que lees que a veces dudas de si has sido tú la persona que ha creado esa obra.
Eres escritora, has escrito y debes reconocerte en tus escritos, incluso aunque te parezcan lejanos en un primer instante.
El segundo momento de esta retroalimentación es cuando tus escritos actúan de propulsores para hacerte continuar. Por ejemplo, en el caso de un capítulo de una novela. Te gusta lo que escribes (de nuevo obviemos la calidad del texto, no se trata de eso). Lo lees y relees y te emociona, prende en ti una chispa que nunca hubieras creído posible y que te impulsa a querer seguir explorando el camino.
Y el último momento importante es cuando al leerte, descubres cómo estabas en ese momento, entiendes qué querías decir y por qué. Te da píldoras de autoconocimiento de un estado concreto en un momento preciso de tu existencia. Tu escritura te otorga el mayor tesoro, creando un espejo de tu yo más auténtico.
Se produce en ese momento la alquimia de transformarte en una nueva escritora a cada paso del camino, una que se conoce cada vez mejor y conoce más a fondo su propio estilo. Y se abre la luz de la creatividad continua y ese autoconocimiento pleno que te da la paz para transitar el camino de la escritura con una confianza que nunca imaginaste. Así que tus propias palabras son capaces de obrar ese milagro de transformación en tu ser.
https://www.pexels.com/es-es/foto/mariposa-cometa-de-papel-1618664